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Agresividad de adultos

Personas violentas y agresivas
El ser humano tiende a protegerse de lo que le supone una amenaza. Las personas violentas y agresivas son una amenaza, tanto para nuestra salud física como para la emocional. Nos gusta rodearnos de personas que nos hagan la vida fácil, sean cariñosas, complacientes, buenas personas, que nos contagien de su buen humor y de toda su energía positiva.
Pero a veces nos encontramos con todo lo contrario. Personas que levantan la voz, que te intimidan con sus gestos, que se comunican de forma agresiva y violenta. Gente llena de rencor, de inseguridad, que para superarse necesitan dañar y menospreciar a los demás. Porque así tienen valor.
Hay muchas teorías para entender el origen de la violencia. La conducta agresiva puede ser la reacción ante una amenaza, la manera que tiene la persona de responder cuando se siente intimidado. Si las personas no tuviéramos esa reacción agresiva, llena de adrenalina, no podríamos responder biológicamente ante un peligro real. El problema es convertir en una amenaza cosas que no lo son, como que tu pareja no te ponga un plato caliente en la mesa, o que no te guste cómo conduce el conductor de delante de ti.
La conducta agresiva es una forma de responder al ambiente, exista una amenaza real o no. Muchas personas aprenden en su casa que la manera de obedecer es a través del grito, de una bofetada o del castigo. Ser autoritario tiene muchos beneficios, como que enseguida te responden tus hijos o tus empleados. La gente te percibe como un peligro, y como sus recursos no son suficientes para hacer frente a los tuyos, deciden optar por la respuesta sumisa. Una persona agresiva y violenta convive en una zona de confort con alguien que soporta su desprecio y abuso, ya sea porque no le queda más remedio o porque no tiene recursos personales para salir corriendo.
El origen también está en lo biológico, social o antropológico. La neurociencia está estudiando los circuitos cerebrales que activan e inhiben el lóbulo frontal. Las emociones nos llevan a comportarnos de una manera determinada, y hay un cortocircuito que impide que se dé esta acción, que en este caso es la respuesta violenta. Pudiera ser que los agresivos y violentos carecieran de la capacidad para activar este cortocircuito.

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